
Prueba del Volkswagen Crafter 2016–actualidad: gran furgón de trabajo sin pretensiones

Volkswagen Crafter de segunda generación es una gran furgoneta de trabajo que se elige por la capacidad de carga, la variedad de carrocerías y una ergonomía correcta, no por la imagen. Si necesitas un furgón para reparto, un equipo de servicio, transporte de muebles, tareas de construcción o una conversión a taller, el Crafter 2017+ parece una opción lógica: hay varias longitudes y techos, distintos tipos de tracción y un diésel claro y conocido con varios niveles de potencia.
En el título del tema aparece el rango «2016-», pero para la segunda generación es más correcto guiarse por el año modelo 2017. Es un matiz importante: precisamente desde esta generación el Crafter pasó a ser un desarrollo propio de Volkswagen, y no una continuación de la arquitectura anterior.
El modelo y su lugar en el mercado
El Crafter está en el segmento de las grandes furgonetas comerciales junto a Ford Transit y Mercedes-Benz Sprinter. Su punto fuerte no es una conducción “divertida”, sino que ofrece mucho espacio de trabajo, una amplia elección de configuraciones y una cabina en la que de verdad puedes pasar todo el día sin la sensación de estar sentado en una «lata».
Para quién encaja: para quien transporta carga voluminosa, trabaja en carretera, carga la furgoneta a mano con regularidad o planea una conversión específica. Para quién encaja peor: para quien pasa la mayor parte del tiempo en el centro de la ciudad, aparca en parkings subterráneos y no aprovecha el potencial de una carrocería grande.
Generaciones e historia del modelo
La primera generación del Crafter se produjo entre 2006 y 2016. La segunda generación salió para el año modelo 2017 y se convirtió en un modelo independiente de Volkswagen. De eso trata este análisis.
Después, el modelo siguió en el mercado, pero el equipamiento, la electrónica, la carga útil y algunos detalles técnicos pueden variar según el año de fabricación, el mercado y la versión de carrocería concreta. Por eso, el Crafter siempre hay que mirarlo no “en general”, sino en el conjunto carrocería, tracción, masa máxima y tipo de trabajo.
Motores y transmisiones
En el Crafter de segunda generación el motor principal es uno: el diésel TDI de 2,0 litros con 1 968 cm³. Se ofrecía en versiones de 140, 163 y 177 CV. La versión de 140 CV tiene 340 N·m; las más potentes, 410 N·m. Para una furgoneta urbana vacía o con carga moderada, el motor de acceso basta, pero para carretera, carga constante y remolque es más práctico mirar los 163 o 177 CV.
Las cajas de cambios son manual de 6 velocidades o automática de 8. En cuanto a tracción, hay versiones de tracción delantera, trasera y total 4MOTION. La delantera es cómoda por el suelo más bajo y tiene sentido donde la furgoneta se carga a mano a menudo. La trasera y la total son más interesantes para trabajar con carga de forma estable, remolcar o en rutas deslizantes. Apuntes prácticos: la manual no gusta a todos por la precisión de los cambios, y la automática con mucha carga a veces se lo piensa al elegir la marcha.
Carrocería, dimensiones y chasis
Una de las principales razones para fijarse en el Crafter es la gran variedad de carrocerías. La longitud es de 5 986, 6 836 o 7 391 mm; la anchura, 2 040 mm sin retrovisores y 2 427 mm con retrovisores; la altura, 2 355, 2 590 o 2 798 mm según el techo. El volumen de carga va de 9,3 a 18,4 m³, es decir, ya es una herramienta real para trabajos voluminosos, no solo un «familiar grande».
La longitud del compartimento de carga llega a 3 201-4 855 mm; la anchura, 1 832 mm; entre pasos de rueda, según versión, hay 1 030 o 1 380 mm disponibles. La altura libre al suelo en la especificación de mercado citada es de unos 195 mm, pero puede variar según el mercado y la configuración. La maniobrabilidad para esta clase es correcta, pero no urbana: el radio de giro empieza aproximadamente en 13,6 m y llega hasta 16,2 m en las versiones largas.
| Parámetro | Datos |
|---|---|
| Generación | Segunda, desde el año modelo 2017 |
| Motor | 2,0 TDI, 1 968 cm³, 4 cilindros |
| Potencia | 140 / 163 / 177 CV |
| Par | 340 o 410 N·m |
| Caja de cambios | Manual de 6 velocidades o automática de 8 velocidades |
| Tracción | Delantera, trasera o total |
| Longitud de la carrocería | 5 986 / 6 836 / 7 391 mm |
| Anchura | 2 040 mm sin retrovisores, 2 427 mm con retrovisores |
| Altura | 2 355 / 2 590 / 2 798 mm |
| Altura libre al suelo | Aprox. 195 mm según mercado y versión |
| Volumen de carga | 9,3-18,4 m³ |
| Longitud del compartimento de carga | 3 201-4 855 mm |
| Anchura del compartimento de carga | 1 832 mm |
| Volumen del espacio de equipaje | En la práctica es todo el compartimento de carga, de 9,3 a 18,4 m³ |
| Depósito de combustible / AdBlue | 75 l / 18 l |
| Remolque | Hasta 3,5 t |
Interior, confort y seguridad
Para los estándares de una gran furgoneta, el Crafter se siente bastante “de turismo” desde el puesto del conductor. Tiene una cabina silenciosa para su clase, buena postura, una organización inteligente para pequeños objetos y un volante cómodo. Si el vehículo trabaja 8-10 horas al día, esto pesa tanto como las cifras secas de potencia.
En seguridad y asistentes, el conjunto depende del año y del acabado, pero entre los sistemas disponibles hay ayuda con viento lateral, mantenimiento de carril, frenada automática en ciudad, ayuda al aparcamiento y asistencia para remolque. Aun así, no conviene sobrevalorar la electrónica: en el segmento comercial ayuda, pero no convierte una gran furgoneta en un vehículo compacto. Entre pequeñas quejas de propietarios aparecen el desgaste del asiento y holguras en las guías de la puerta lateral corredera.
Uso diario
En el día a día, el Crafter es fuerte donde hay trabajo estable y orientado a una tarea. El consumo real suele rondar los 9-10 l a los 100 km, y con carga completa puede acercarse a 11 l. La autonomía es correcta, pero hay que acordarse también del sistema AdBlue. Si el vehículo hace sobre todo trayectos cortos urbanos, la ecología diésel puede molestar más a menudo: el filtro de partículas, la recirculación, los sensores de óxidos de nitrógeno, la calefacción y el propio sistema AdBlue no llevan bien un uso inadecuado.
Para un negocio importa otra cosa: el Crafter funciona muy bien como base para conversiones. El gran compartimento, los puntos de fijación, las distintas longitudes y techos permiten convertirlo en una furgoneta de mensajería, un taller móvil o un vehículo para un escenario de servicio muy específico. Pero antes de comprar hay que valorar con cabeza las rutas: patios estrechos, parkings apretados y el centro a diario no son su mejor hábitat.
Puntos fuertes y débiles
Lo principal del Crafter es que o resulta muy adecuado, o es demasiado grande e incómodo. A continuación, un resumen de lo que normalmente siente un propietario en el trabajo real.
| Puntos fuertes | Puntos débiles |
|---|---|
| Gran compartimento de carga hasta 18,4 m³ y varias configuraciones de carrocería | Las dimensiones cansan rápido en ciudad y en parkings estrechos |
| 2,0 TDI con buen empuje en versiones 140 / 163 / 177 CV | La ecología diésel exige kilometrajes adecuados y un buen mantenimiento |
| Cabina cómoda y rodar silencioso para su clase | La manual y la automática no funcionan de forma ejemplar en todos los escenarios |
| Hay FWD, RWD y tracción total para distintas tareas | La altura libre al suelo no es grande en todas partes; se puede rozar con los bajos o el enganche |
| Buena base para conversiones y trabajo con remolque | Algunos detalles como el asiento, los frenos o la puerta lateral pueden requerir atención antes de lo deseado |
Visto desde la perspectiva del propietario, las ventajas del Crafter se revelan con kilometraje y trabajo regular. Si, en cambio, se compra “por si acaso” y luego solo transporta aire por la ciudad, sus inconvenientes se vuelven más visibles que sus puntos fuertes.
Tuning y accesorios
En el Crafter, el tuning tiene sentido cuando simplifica el trabajo diario o asume el desgaste. Lo lógico es empezar por la página de accesorios para Volkswagen Crafter 2016-, para descartar de inmediato piezas de otra generación.
Qué mirar para este modelo
- Alfombrillas de goma para el habitáculo — algo básico para una furgoneta que a diario ve barro, agua, polvo y muchas subidas y bajadas.
- Guardabarros (salpicaderas) — reducen la cantidad de arena, agua y suciedad en los laterales y estribos, algo especialmente notable en carretera y en caminos de tierra.
- Si la furgoneta se carga a mano de forma constante, conviene mirar aparte el hueco trasero y la protección de las zonas que reciben más golpes de calzado, transpaletas y cajas.
Es decir, para el Crafter el enfoque correcto es simple: primero proteger el interior y la carrocería del desgaste diario, y después pensar en elementos decorativos. Es el caso en el que un accesorio práctico casi siempre es más útil que el efecto exterior.
Conclusión
Volkswagen Crafter 2017+ es una gran furgoneta honesta para trabajar: espaciosa, con buen empuje, con muchas configuraciones y una cabina correcta para un día largo al volante. Es buena donde hay volumen, carga, carretera, conversión o remolque; y menos cómoda donde cada día hay que abrirse paso por la ciudad y aparcar al milímetro.
Al elegir, conviene partir no de la versión “máxima”, sino de tu propio escenario: la longitud necesaria, la altura de techo, el tipo de tracción, la masa real de la carga y la proporción de ciudad en la ruta. El material se basa en experiencia real de selección, práctica y escenarios de uso reales, por lo que el consejo principal es simple: un Crafter bien configurado para la tarea es realmente cómodo, pero aquí un error de configuración se paga caro cada día.
| ✔ | El gran compartimento de carga y las muchas variantes de carrocería permiten adaptar el Crafter a distintas tareas, desde reparto hasta la conversión en taller. Un volumen de 9,3 a 18,4 m³ lo hace especialmente útil para trabajos de gran tamaño. |
| ✔ | El 2,0 TDI en las versiones de 140, 163 y 177 CV ofrece suficiente empuje para una furgoneta de trabajo. Para trayectos habituales por carretera, plena carga o remolque, resultan más prácticas las versiones superiores con 410 Nm. |
| ✔ | La cabina del Crafter es bastante cómoda para jornadas largas: buena postura de conducción, silencio acorde a la clase y espacio bien pensado para objetos pequeños. Esto es importante si hay que pasar 8–10 horas al día al volante. |
| ✔ | Hay opción entre tracción delantera, trasera y total, así que el vehículo puede adaptarse a las condiciones concretas de trabajo. La tracción delantera es más cómoda para la carga manual, mientras que la trasera y 4MOTION son mejores para la carga y rutas resbaladizas. |
| ✔ | El Crafter encaja bien como base para conversiones y para trabajar con remolque. El gran espacio, las distintas longitudes y alturas de techo ofrecen margen para una furgoneta de reparto, un equipo de servicio o un taller móvil. |
| ✘ | En ciudad, el Crafter resulta incómodo por sus grandes dimensiones y su considerable radio de giro. En aparcamientos estrechos, patios y parkings subterráneos, pronto empieza a estorbar. |
| ✘ | La parte ecológica del diésel exige un régimen de uso adecuado. En trayectos urbanos cortos pueden dar más problemas el filtro de partículas, EGR, los sensores y el sistema AdBlue. |
| ✘ | No todas las quejas se limitan a pequeños detalles del habitáculo: se mencionan el desgaste del asiento y holguras en las guías de las puertas correderas. Para un vehículo comercial no es grave, pero estas cosas molestan en el trabajo diario. |
| ✘ | La caja manual y la automática no siempre funcionan a la perfección en todos los escenarios de carga. La automática, en particular, puede dudar al elegir marcha con mucho peso. |







